Antes de encargar una lámina o un cuaderno de campo, conviene fijar algunos criterios de trabajo: qué entendemos por edición, cómo se documentan las especies y qué límites tiene cada encargo.
Cada lámina se realiza a partir de un ejemplar concreto o de una fotografía de referencia que el cliente aporta. Si la especie no está documentada en nuestros cuadernos de campo, se programa una salida de observación previa. No se ilustran especies fuera de la península ni reconstrucciones imaginadas de plantas sin material de base.
Los cuadernos se estructuran por estaciones y hábitats, tal como se anuncia en el catálogo. Una edición puede incluir apuntes de campo, fichas descriptivas y láminas desglosables. La selección de especies la propone el estudio, pero el cliente puede ajustar el listado siempre que las plantas sean autóctonas y exista material de referencia suficiente.
El trabajo se entrega en dos fases: primero el boceto en grafito sobre papel texturizado, después la acuarela final. Entre ambas fases hay un plazo de revisión de diez días naturales. Pasado ese tiempo sin respuesta, se entiende aprobado el boceto y se procede con la lámina definitiva.
Las acuarelas se pintan sobre papel de algodón de 300 g/m² con pigmentos de grado artista. Las láminas desglosables se imprimen en papel verjurado de tono crema con tinta sepia. No se utilizan barnices ni tratamientos que alteren el color original; para su conservación se recomienda marco con cristal UV y luz indirecta.
Las láminas adquiridas pueden enmarcarse, archivarse o emplearse en proyectos personales de decoración. La reproducción en publicaciones, catálogos o materiales comerciales requiere un acuerdo escrito previo. Los cuadernos de campo no se ceden en formato digital para su redistribución.
No se realizan ilustraciones de especies exóticas invasoras ni de plantas que requieran permisos de recolección sin la documentación correspondiente. Para dudas sobre una especie concreta, el plazo de entrega o la viabilidad de un proyecto, se puede escribir a info@patrickboie.com o llamar al +34 947-97-4500.
Cada volumen que publico sigue un recorrido que va del herbario al taller de encuadernación. No es un proceso lineal ni rápido: hay temporadas de observación, pruebas de pigmento, correcciones de dibujo y decisiones de edición que afectan a la lámina final. Aquí dejo las etapas que suelo respetar, con sus plazos orientativos y las limitaciones que conviene conocer antes de encargar un trabajo.
Primero definimos la especie o el conjunto de plantas, el formato de la lámina y el uso previsto: enmarcar, archivar o incluir en una publicación. Reviso referencias de herbario, fotografías propias y apuntes de campo anteriores. Esta fase dura entre una y dos semanas, según la complejidad botánica.
Salgo a localizar ejemplares vivos en su hábitat natural o en jardines históricos. Dibujo la estructura general, los detalles de hoja, flor y fruto, y anoto la fecha, la localización y las condiciones de luz. Los bocetos se hacen en cuaderno de papel prensado en frío, con lápiz y aguadas ligeras.
Antes de la acuarela definitiva, preparo una paleta reducida y hago pruebas de mezcla sobre el mismo papel que usará la lámina final. Ajusto la composición en un calco previo, cuidando la proporción entre la planta y el espacio de respiración. Esta etapa suele requerir dos o tres iteraciones.
Pinto la lámina por capas, de las aguadas más claras a los detalles finos de pincel seco. Añado la rotulación en tinta sepia con el nombre científico, la familia y las notas de campo seleccionadas. El tiempo de ejecución varía entre cuatro y ocho semanas para una lámina de detalle.
Te envío una prueba digital de alta resolución para que verifiques la fidelidad botánica y el acabado. Una vez aprobada, la lámina se imprime en papel de algodón o se prepara el archivo digital según el destino. Incluyo siempre una ficha con los datos de la especie y las recomendaciones de conservación.
Si el trabajo forma parte de un catálogo o cuaderno de campo, paso a la maquetación editorial: retícula, tipografía serif, paginación y revisión de pruebas. Cada volumen se archiva con su registro de especies, lo que permite ampliaciones futuras o nuevas ediciones corregidas.